51 Muestra Internacional de Cine, la primera para mi bolsillo, la primera por la cuál García Tsao me llama cinéfila.
Prendo el computador y me acuerdo de él.
Empezaré siempre por lo primero, mis preguntas obvias, mal escritas sin coherencia alguna, de cualquier cosa que pasa enfrente de mis ojos o roza mis tobillos y que justo en el momento de perderme entre el delicious y el facebook me acuerdo y deletreo en el buscador de mi preferencia. Y salto de sorpresa (creo que es siempre, al principio de la rutina) con sonrisa inerte y pensamiento de vergüenza al ver los miles de resultados a mi respuesta obvia-mal escrita-sin coherencia alguna.
Pareciera tan fácil ser parte de una comunidad, mejor aún de una comunidad 2.0. No soy el hermano flaco y mudo de mi mejor amigo, ni el chico listo de lentes que maneja un jeep, ni la casada con hijos que escuché hoy por la radio, ni tampoco el quejumbroso que veo casi a diario, o los otros, o los otros, o los otros de los otros que gustan de tener un blog y tratarlo con agrado. Claro, claro, casi olvido en estos otros al que me enseñó a andar en bici.
No, yo pretendo todos los días con gran firmeza escribir algo, poner algo, descubrir algo antes que los otros, para poder exponerlo en mi blog pelón. Pero de pronto llegan esas imágenes, esas ligas de ligas de ligas que terminan perdiéndote y al final mera desidia, media flojera y la otra media de terror por terminar ser el blog de auto-lectura auto-guía con fines lucrativos y egoístas.
Entonces…
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