Entonces te das cuenta que las líneas convergen en el mismo punto en dónde algun vez habías dejado a propósito tu lápiz.
Y hablabas con las personas que se cruzaban a lado tuyo y llenos de sorpresa, ellos también se sentían igual que tú sin haberles susurrado antes al oido. Coincidencias, cosas que se atraviesan en tus zapatos y lo trágico es que ni tu mejor amiga te lee.
Te levantas temprano y corres, lo único que intentas ahora.
Todos los viernes de cada semana, caminas hasta el Eje, pides el desayuno número 4 y empiezas a acostumbrarte al frio de estas fechas.
Dejaste de dibujar hace 2 meses, dejaste de pintar ayer por la noche, dejaste de pensar y te escondiste en tu cama por qué escuchaste tu miedo al viento, tu miedo a equivocarte.
El remedio???
Fácil, pronto sucedera.
To be continued...









